También se redujo la vigencia de los permisos de trabajo (EAD) de cinco años a 18 meses para solicitantes de asilo y beneficiarios de DACA, entre otros, para permitir revisiones más frecuentes. Estas políticas se enmarcan en una ofensiva más amplia contra la inmigración, que incluye redadas masivas del ICE y la adquisición de una flota de aviones Boeing para acelerar las deportaciones.