Como resultado, Washington ya había eximido a exportaciones brasileñas clave de un arancel del 40%. Un alto funcionario del gobierno de Trump declaró que “continuar la designación es inconsistente con los intereses de política exterior estadounidenses”. El juez Moraes celebró la decisión, afirmando que “la verdad, con el empeño del presidente Lula y todo su equipo, prevaleció”. Por otro lado, la familia Bolsonaro, que había presionado intensamente por las sanciones, recibió la noticia “con pesar”.

Este acontecimiento es visto como una victoria diplomática para el presidente Lula, quien ha mantenido una postura firme frente a las presiones de Estados Unidos.