El presidente Donald Trump ha expresado su frustración con ambos bandos, declarando que “ya no quiere más conversaciones.

Quiere acción”.

La Casa Blanca presentó una propuesta de paz que, según Ucrania y sus aliados europeos, era demasiado favorable a Moscú.

En respuesta, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha presentado contrapropuestas y ha buscado el apoyo de líderes europeos en Londres y Bruselas para fortalecer su posición negociadora. Zelenski se ha mantenido firme en no ceder territorio, una demanda central de Rusia, afirmando: “No tenemos derecho a ceder nada, ni bajo nuestras leyes, ni bajo el derecho internacional”.

Sin embargo, Trump ha instado a Zelenski a “ser realista”, sugiriendo que Rusia “tiene la sartén por el mango” debido a su tamaño y fuerza. Trump también ha criticado a Zelenski por no celebrar elecciones durante la guerra, a lo que el líder ucraniano respondió que está “listo” para hacerlo si se garantiza la seguridad del proceso con ayuda de EE.UU. y Europa. Mientras tanto, Rusia ha elogiado el papel de Trump, y el Kremlin ha señalado que la nueva estrategia de seguridad de EE.UU. podría impulsar el restablecimiento de las relaciones, ya que coincide con la postura de Moscú en varios aspectos.