Su compleja salida, descrita como una operación de espionaje, implicó un escape por mar y aire para poder llegar a Oslo a recibir el galardón. En una conferencia de prensa en la capital noruega, Machado declaró: “Sobre si nosotros habíamos recibido apoyo del Gobierno de Estados Unidos para que yo pudiera llegar a Oslo, la respuesta es sí”. Aunque no dio detalles para proteger a los involucrados, reportes de prensa revelaron que la “Operación Dinamita Dorada” fue ejecutada por Bryan Stern, un veterano del ejército estadounidense. La misión implicó que Machado usara una peluca y un disfraz para eludir diez controles militares en su camino desde Caracas hasta un pueblo pesquero. Desde allí, abordó una vieja lancha de madera para un peligroso viaje de 60 kilómetros por el Caribe hasta Curazao.

Durante la travesía, dos aviones F-18 de la Armada estadounidense sobrevolaron la zona para garantizar que la embarcación no fuera atacada, en un momento en que EE.

UU. ha bombardeado lanchas ligadas al narcotráfico.

Desde Curazao, un jet privado con matrícula mexicana la trasladó a Noruega.

El presidente Trump también se pronunció sobre el tema, advirtiendo al régimen de Maduro sobre posibles represalias si Machado fuera arrestada a su regreso: “No me gustaría que la arrestaran, no estaría contento con eso”.