La administración Trump está impulsando un plan de paz para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, lo que ha generado una considerable fricción con el gobierno de Kiev y sus socios europeos. La propuesta estadounidense, que según informes incluye concesiones territoriales a Rusia, ha sido recibida con escepticismo por el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, quien insiste en que no cederá territorio. El presidente Donald Trump ha mostrado su frustración con la postura de Zelenski, afirmando que Ucrania está “perdiendo” la guerra y que su líder debe “ponerse las pilas y empezar a aceptar las cosas”. Trump también criticó a Zelenski por no haber leído, según él, la última propuesta de paz, un comentario que el mandatario ucraniano desmintió, asegurando que ha revisado “muchas versiones diferentes” y que su equipo trabaja en una contrapropuesta. La Casa Blanca, por su parte, ha señalado que Trump está “extremadamente frustrado con ambos bandos” y “quiere que esta guerra llegue a su fin”.
En contraste, el Kremlin ha elogiado los esfuerzos de Trump, y el portavoz Dmitri Peskov afirmó que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.
UU., que busca “restablecer la estabilidad estratégica con Rusia”, es “atractiva” para Moscú. Zelenski, mientras tanto, ha buscado el respaldo de líderes europeos en Londres y Bruselas para presentar un frente común y ha declarado que está “listo” para convocar elecciones, una de las sugerencias de Trump, siempre que se garantice la seguridad del proceso.
En resumenLa presión de la administración Trump por un acuerdo de paz en Ucrania, que incluiría concesiones a Rusia, ha creado una brecha diplomática con Kiev y sus aliados europeos. Mientras Trump insiste en que Ucrania está perdiendo y debe ser realista, Zelenski se resiste a ceder territorio y busca el apoyo de Europa para negociar una paz que proteja la soberanía de su país.