Trump amenazó con imponer un arancel del 5% a los productos mexicanos si no se liberaba “de inmediato” el agua que, según él, se adeuda a los agricultores de Texas. El mandatario estadounidense afirmó que México tiene un déficit acumulado de más de 800,000 acres-pie (cerca de mil millones de metros cúbicos) en los últimos cinco años y exigió la entrega de 200,000 acres-pie antes del 31 de diciembre. Además, acusó a México de verter aguas residuales no tratadas al río Tijuana, calificando la situación como una “verdadera amenaza”. En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) defendieron que México actúa conforme al tratado, el cual permite reponer faltantes en el ciclo siguiente en caso de “sequía extraordinaria”, condición que ha afectado gravemente al norte del país. Sheinbaum enfatizó que cualquier entrega de agua debe considerar la disponibilidad real y no comprometer el consumo humano ni la producción agrícola en México. Tras días de negociaciones, ambos gobiernos anunciaron un acuerdo en el que México se comprometió a liberar 249.163 millones de metros cúbicos a partir de la semana del 15 de diciembre, mientras se continúa trabajando en un plan definitivo para saldar el déficit antes del 31 de enero de 2026.