El atacante fue abatido en el lugar. Tras el suceso, el presidente Trump lamentó la pérdida de “tres grandes patriotas estadounidenses” y prometió que habría “represalias muy graves”. En su plataforma Truth Social, Trump afirmó que el atentado fue “un ataque del ISIS contra Estados Unidos y Siria” y señaló que el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, estaba “sumamente indignado y consternado”. Por su parte, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, advirtió que Estados Unidos “perseguirá, encontrará y eliminará sin piedad” a cualquiera que ataque a sus ciudadanos. El Ministerio del Interior sirio informó que el autor del ataque era un agente de seguridad local que iba a ser dado de baja por sospechas de tener “ideas islamistas extremistas”.