Los gobiernos de México y Estados Unidos han acordado estrechar su colaboración en seguridad, con un enfoque particular en combatir el uso de drones por parte de cárteles en la frontera, frenar el tráfico de fentanilo y armas, y mejorar las investigaciones sobre robo de combustible. Estos compromisos se formalizaron durante la segunda reunión del Grupo de Implementación de Seguridad (SIG), celebrada en la Ciudad de México. En el encuentro, ambas naciones se comprometieron a “mejorar el intercambio de inteligencia y a conectar plataformas de análisis para prevenir y responder a los ataques con drones en la frontera”. Según el Departamento de Estado de EE.
UU., una prioridad clave es “poner fin al tráfico ilícito de fentanilo”, por lo que se tomarán medidas contra instituciones financieras y personas cómplices en su fabricación y distribución.
La cooperación también busca agilizar las extradiciones y el decomiso de activos. Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México reiteró que la colaboración se sustenta en el respeto a la soberanía y la responsabilidad compartida. El embajador de EE.
UU. en México, Ronald Johnson, aseguró que “la coordinación profunda con México da resultados”. Estos acuerdos se producen en un contexto en el que el presidente Trump ha designado a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas y al fentanilo como “arma de destrucción masiva”, lo que subraya la creciente securitización de la agenda bilateral.
La próxima reunión del SIG está programada para enero de 2026 para dar seguimiento a estos esfuerzos conjuntos.
En resumenMéxico y Estados Unidos han reafirmado su cooperación en seguridad, centrando sus esfuerzos en amenazas emergentes como los drones criminales y el fentanilo, así como en el combate al tráfico de armas. Este fortalecimiento de la colaboración se da en un marco de respeto a la soberanía, pero bajo la creciente presión de la agenda de seguridad nacional de la administración Trump.