La Casa Blanca justificó la decisión al sostener que busca impedir el ingreso de extranjeros sobre los cuales Estados Unidos “carece de información suficiente para evaluar los riesgos que podrían representar”. Esta acción eleva a 19 el número total de países sujetos a una prohibición total de viajes, mientras que otros 19 enfrentan restricciones parciales.
La inclusión de Siria se produce en un contexto sensible, días después de un ataque atribuido al Estado Islámico que dejó tres estadounidenses muertos en ese país. La administración argumentó que Siria carece de una autoridad central capaz de emitir pasaportes confiables. Asimismo, la medida se adoptó tras un atentado en noviembre por parte de un asilado afgano contra dos miembros de la Guardia Nacional en Washington, un hecho que la Casa Blanca citó como ejemplo de los riesgos del sistema de admisión de extranjeros. La proclamación presidencial resucita una política emblemática del primer mandato de Trump, consolidando un enfoque de línea dura en materia de inmigración basado en criterios de seguridad nacional.













