Esta disputa ha elevado la tensión bilateral, mientras México argumenta que una sequía extraordinaria ha afectado su capacidad de cumplimiento y busca una solución negociada.

La controversia se centra en la cuenca del río Bravo.

Trump acusa a México de adeudar más de 986 millones de metros cúbicos de agua acumulados en los últimos cinco años, perjudicando a agricultores y ganaderos de Texas. Exigió que México libere 246.6 millones de metros cúbicos antes del 31 de diciembre.

Adicionalmente, Trump ha criticado a México por el vertido de aguas residuales sin tratar en el río Tijuana, calificándolo como una “verdadera amenaza” para California y Texas. La respuesta de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), ha sido que el tratado permite reponer los faltantes causados por “sequía extraordinaria” en un ciclo de cinco años posterior, por lo que el adeudo podría saldarse hasta 2030. Recientemente, ambos países alcanzaron un entendimiento para que México libere un volumen de 249 millones de metros cúbicos, gracias a las precipitaciones de la última temporada de lluvias, y se está elaborando un plan de entregas que será definido para el 31 de enero de 2026. Esta disputa evidencia el uso de la presión económica por parte de Trump para forzar concesiones en temas no comerciales, así como los crecientes desafíos en la gestión de recursos hídricos compartidos en un contexto de cambio climático.