Esta escalada ha generado una crisis diplomática y militar en el Caribe, con acusaciones de piratería por parte de Caracas y llamados a la desescalada de la comunidad internacional. La tensión entre Estados Unidos y Venezuela alcanzó un punto crítico después de que el presidente Donald Trump ordenara un “bloqueo total y completo a todos los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela”. Esta medida fue justificada por Trump con acusaciones de que el gobierno de Nicolás Maduro utiliza los ingresos del petróleo para financiar “narcoterrorismo, trata de personas, asesinato y secuestro”, razón por la cual, afirmó, designó al régimen venezolano como “organización terrorista extranjera”. Más allá de la justificación de seguridad, Trump reveló un interés económico directo, declarando que el objetivo es “recuperar nuestro petróleo” y otros activos que, según él, fueron “robados” a empresas estadounidenses. “Recuerden que ellos nos quitaron todos nuestros derechos de energía.

Tomaron todo nuestro petróleo no hace tanto y lo queremos de regreso”, afirmó el mandatario.

La retórica se materializó con un masivo despliegue naval en el Caribe, descrito por Trump como “la armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica”. La respuesta de Venezuela fue contundente. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, calificó las declaraciones de Trump como “delirantes” y un “vulgar acto de piratería”, asegurando que la Fuerza Armada venezolana no se siente intimidada.

Caracas denunció la medida ante la ONU como una violación al derecho internacional y al libre comercio. La comunidad internacional reaccionó con preocupación; el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió una “desescalada inmediata”, mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, instó a la ONU a intervenir para evitar un “derramamiento de sangre” y ofreció a México como mediador. A pesar de los rumores de una inminente declaración de guerra, impulsados por comentaristas como Tucker Carlson, Trump no hizo tal anuncio en su posterior mensaje a la nación, centrando su discurso en temas domésticos.