En materia migratoria, Trump sostuvo que la gestión anterior permitió una “invasión en la frontera”, acusando a los migrantes de acaparar viviendas, saturar servicios públicos y desplazar a trabajadores estadounidenses. Celebró lo que describió como una “migración inversa”, con personas retornando a sus países, liberando así empleos y viviendas para los estadounidenses.
En el plano económico, culpó a Biden por la inflación y promocionó su política de aranceles como un éxito para atraer inversión, declarando que se preparan para “un auge económico como el mundo nunca ha visto”. También anunció un “bono especial” de 1,776 dólares para 1.45 millones de miembros de las Fuerzas Armadas.
Lo más notable del discurso fue la ausencia de cualquier mención a una acción militar contra Venezuela. Horas antes, comentaristas como Tucker Carlson habían difundido la versión de que Trump anunciaría una guerra, generando una alta expectación internacional.
Sin embargo, el presidente eludió el tema, dejando intactas las tensiones pero sin oficializar una confrontación bélica, lo que fue interpretado en algunos medios como un respiro para el gobierno de Nicolás Maduro.













