Estados Unidos ha desplegado personal militar en el puerto ecuatoriano de Manta para colaborar en una “operación temporal” contra el narcotráfico. Esta acción, realizada en coordinación con la Fuerza Aérea de Ecuador, busca fortalecer las capacidades de inteligencia y combate a las rutas de la droga en un corredor estratégico clave. El arribo de las tropas estadounidenses se produce en un contexto de cooperación militar intensificada entre ambos países, formalizada en un acuerdo desde 2023, y con el respaldo explícito del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa. “Esta operación permitirá identificar y desarticular las rutas del narcotráfico, y someter a quienes creyeron que podían tomarse el país”, expresó Noboa.
La Embajada de Estados Unidos en Quito confirmó que la operación tiene como objetivo proteger a ambas naciones de amenazas compartidas. Este despliegue es significativo ya que Manta fue sede de una base militar estadounidense hasta 2009, y su regreso, aunque temporal, ocurre a pesar de que los ecuatorianos votaron “no” al retorno de bases militares extranjeras en un referendo reciente promovido por el propio Noboa. El presidente ecuatoriano ha manifestado su intención de endurecer la lucha contra el crimen organizado con el apoyo del gobierno de Donald Trump. Días antes del arribo de las tropas, aviones estadounidenses llegaron a Ecuador con “material de índole militar”.
La cooperación se da en el marco de una ofensiva más amplia de la Casa Blanca en la región, que incluye ataques a presuntas narco-embarcaciones en el Caribe y el Pacífico. Ecuador, ubicado entre los mayores productores de cocaína del mundo, Colombia y Perú, ha incrementado sus incautaciones de droga con el apoyo de la Marina estadounidense.
En resumenEl despliegue de militares estadounidenses en Manta, Ecuador, evidencia la profundización de la alianza de seguridad entre la administración Trump y el gobierno de Daniel Noboa. A pesar de la oposición popular al establecimiento de bases extranjeras, la cooperación antinarcóticos avanza como una prioridad estratégica para ambos gobiernos en una región clave para el tráfico de drogas.