El presidente Donald Trump confirmó los bombardeos y prometió “represalias muy serias”.

Por su parte, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, fue contundente en redes sociales: “Esto no es el comienzo de una guerra, es una declaración de venganza”. Advirtió: “Si atacan a estadounidenses, en cualquier parte del mundo, pasarán el resto de su corta y angustiosa vida sabiendo que Estados Unidos los perseguirá, los encontrará y los eliminará sin piedad”. El ataque que motivó la represalia ocurrió el 13 de diciembre cerca de Palmira, donde un tirador solitario, presuntamente vinculado al EI, emboscó a las tropas estadounidenses que participaban en una operación antiterrorista.

Las víctimas fueron identificadas como los sargentos Edgar Brian Torres Tovar y William Nathaniel Howard.

El nuevo gobierno sirio, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, condenó el atentado original y expresó su compromiso de combatir al EI para que no tenga refugios seguros en su territorio.