A pesar del impulso diplomático, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha expresado un escepticismo cauto sobre los posibles resultados. El presidente Zelenski confirmó que Washington propuso un encuentro cara a cara entre los países beligerantes, un formato que no se ha dado en medio año.

La reunión, programada para este fin de semana en Miami, contaría con la presencia del enviado especial estadounidense Steve Witkoff, el yerno de Trump, Jared Kushner, y el emisario del Kremlin, Kirill Dmitriev.

Zelenski, aunque abierto al diálogo, declaró no estar “seguro de que vaya a surgir nada nuevo” tras encuentros previos que solo lograron intercambios de prisioneros. El presidente ucraniano señaló que la postura de EE.

UU. tras sus consultas con Rusia será clave.

Este nuevo esfuerzo diplomático se produce después de reuniones en Berlín entre funcionarios estadounidenses, ucranianos y europeos, donde se discutieron garantías de seguridad para Kiev, concesiones territoriales y otros aspectos de un plan de paz redactado por EE. UU. Altos funcionarios de la administración Trump han calificado estas conversaciones como “realmente positivas”, afirmando que se ofrecieron a Ucrania garantías de seguridad de “nivel platino”, similares al Artículo 5 de la OTAN, que requerirían la aprobación del Senado estadounidense. Sin embargo, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha reafirmado que sus objetivos militares se mantendrán si Kiev no acepta las condiciones de Moscú, que incluyen demandas territoriales sobre la región del Donbás.