En declaraciones a la prensa, Trump defendió el bloqueo naval a buques venezolanos con una nueva retórica económica.

“Recuerden que nos quitaron todos nuestros derechos energéticos. Nos quitaron todo nuestro petróleo no hace mucho tiempo.

Y lo queremos de vuelta. Lo tomaron, lo tomaron ilegalmente”, declaró el presidente.

Esta afirmación se refiere a las nacionalizaciones de la industria petrolera venezolana, primero en 1976 y luego en la década de 2000 bajo el gobierno de Hugo Chávez, cuando se obligó a las transnacionales a ceder la mayoría accionaria a la estatal PDVSA. El subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, reforzó esta línea argumental al afirmar que EE. UU. “creó la industria petrolera de Venezuela” y calificó la nacionalización como “el mayor robo registrado de riqueza y de propiedad estadounidense”. Este cambio de discurso es significativo, ya que hasta ahora la administración había justificado el masivo despliegue militar en el Caribe y los ataques a embarcaciones como parte de una operación antinarcóticos contra el llamado “Cártel de los Soles”. La nueva narrativa alinea las acciones militares con un interés económico directo, lo que ha sido denunciado por el gobierno de Nicolás Maduro como el verdadero objetivo de Washington: apropiarse de las vastas reservas de crudo de Venezuela, las más grandes del mundo.