En su discurso a la nación, Trump culpó a la migración por el deterioro económico y social, asegurando haber revertido una "invasión en la frontera". Como parte de este endurecimiento, la administración suspendió el Programa de Visas de Diversidad, conocido como la "lotería de las green cards", tras vincularlo con el autor de un tiroteo en la Universidad de Brown. Además, se amplió la prohibición de viajes para incluir a un total de 39 países, con vetos totales o parciales. Otra medida de alto impacto es el plan para multiplicar los casos de desnaturalización, buscando revocar la ciudadanía a personas que la obtuvieron presuntamente de forma fraudulenta. Un documento interno instruye a las oficinas de inmigración a remitir entre 100 y 200 casos mensuales al Departamento de Justicia, un aumento exponencial comparado con el promedio histórico. Estas políticas han generado un clima de temor y enfrentado un creciente costo político, como señaló el estratega Mike Madrid: “La gente está empezando a ver esto ya no como una cuestión de inmigración, sino como una violación de derechos”.
Endurecimiento Migratorio: Más Fondos para ICE, Veto a Viajes y Amenaza a Ciudadanía
La presidencia de Donald Trump ha implementado una de las políticas migratorias más agresivas en la historia reciente de Estados Unidos, respaldada por un financiamiento sin precedentes. Las medidas incluyen desde la expansión de redadas y deportaciones hasta la suspensión de programas de visas y planes para revocar la ciudadanía a personas naturalizadas. El Congreso, de mayoría republicana, aprobó un paquete de gasto que asigna 170 mil millones de dólares adicionales al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a la Patrulla Fronteriza hasta 2029, un incremento drástico frente al presupuesto anual de 19 mil millones. Estos fondos permitirán contratar a miles de nuevos agentes, abrir más centros de detención y subcontratar a empresas privadas, descritas como "cazarrecompensas", para localizar a migrantes.



Artículos
37
Irán está preparado para una guerra y también listo para negociar, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, después que Washington afirmara que el gobierno iraní busca conversaciones para evitar una intervención militar por la represión a protestas. Irán "no busca la guerra, pero está totalmente preparado", dijo Araqchi, en una conferencia de embajadores extranjeros en Teherán. "También estamos listos para negociar, pero las negociaciones deben ser justas, con igualdad de derechos y basadas en el respeto mutuo".

Irán está dispuesto a negociar sobre la base del "respeto mutuo", dice ministro de Exteriores. El gobierno estadounidense teme que una intervención militar pueda ser contraproducente y valora diversas alternativas de apoyo a las protestas. Según la ONG Iran Human Rights, al menos 192 manifestantes han muerto en las protestas antigubernamentales pero no se descarta que sean muchos más porque el corte de internet les impide verificarlo.

"Nuestro miedo no es a una invasión, es a los que siguen adentro", dice Aura Vera, una venezolana que se vio obligada a huir de su país, y que hoy, desde el exilio, celebra la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, aunque señala persistente el temor a la reacción interna de un régimen al que acusa de censurar, vigilar y castigar al pueblo.En entrevista con MILENIO, Vera cuenta que salió de Venezuela hace nueve años, en un éxodo masivo empujado por la crisis económica y social que se intensificó cada vez más, marcada por la escasez de medicinas y alimentos, represión política y el debilitamiento del poder adquisitivo."Llegó un momento en el que empezó la decadencia, el vivir no era sostenible, ni siquiera teniendo el poder adquisitivo, porque una vez que enfrentamos el desabastecimiento, se podía tener el dinero en la mano, pero había bloqueo para acceder a la comida."Eso fue un desplazamiento forzoso, nadie pensó en emigrar, nosotros tuvimos que huir. Eso fue una decisión tomada desde los sentimientos más profundos de tristeza, de negatividad, algo visceral", dice.Aura narra que al dejar Venezuela ni siquiera llevó muchas pertenencias, pues —quizá con un poco de esperanza—sólo buscaba salir a trabajar, ahorrar dinero y regresar a su patria. Fue entonces que la mujer se dirigió al vecino país Colombia, donde se estableció y más tarde fue alcanzada por sus familiares."(Quedarse temporalmente) no es fácil, o sea, a veces donde tú llegas te piden un contrato, tienes que firmar permanencia, tienes que primero buscar tu estabilidad para decir 'voy a trabajar, voy a enviar dinero'."Entonces yo salí primero sola, después salió mi hermano, después mis padres, porque mi padre enfermó (...) no aguantaron allá (en Venezuela) solos", señala.La vida antes del chavismoAntes del régimen chavista, la venezolana recuerda una cotidianeidad que, aún como todo, alejada de perfección, era afable en el andar de las calles, en la educación brindada en las escuelas, y desde luego, en la calidad de la alimentación.También evoca a la estabilidad económica entonces existente, y al manejo de recursos, especialmente del petróleo, lo que permitía un acceso más seguro a bienes básicos.Petróleo, el recurso poco aprovechadoConviene señalar que la nación sudamericana tiene una de las reservas de petróleo más grandes del mundo. De acuerdo con la Oficina de Información Energética de Estados Unidos, Venezuela tiene un estimado de 303 mil millones de barriles de crudo, lo que representa aproximadamente el 17 por ciento del suministro mundial.Según información de AP, a diferencia de otras partes del mundo, donde se ha buscado petróleo no explotado, las reservas del territorio venezolano están en gran medida mapeadas; no obstante, debido al deterioro de su infraestructura, el país produce sólo alrededor del uno por ciento del petróleo mundial."Antes del gobierno chavista, cuando yo estaba pequeña, recuerdo que mi educación era distinta, mi alimentación (...) a nivel económico no sabría ahondar, pero los que lideraban en esa época sabían manejar y sabemos perfectamente que nuestro principal comprador (de petróleo) era Estados Unidos", dice."No nos sentimos invadidos"Sobre la reciente operación militar de Estados Unidos, efectuada la madrugada del 3 de enero en Caracas, Venezuela, para capturar a Maduro, la venezolana asegura que no percibe a la nación estadunidense como un "invasor"; al contrario, el sentimiento mayoritariamente coincidente del país es la consideración de este suceso como una herramienta externa dentro de una situación compleja, no como amenaza directa. Además, manifiesta que el miedo real es a la reacción interna del régimen y a que no se entregue el poder. Aura Vera señala que ante la detención del presidente depuesto, hay censura en teléfonos, medios de comunicación y la expresión pública."Quiero aclarar, y yo sé que muchos venezolanos comparten mi opinión, no es miedo a una invasión. Nosotros no nos sentimos invadidos. Ese no es el sentimiento de nuestro miedo."Nuestro miedo es a la reacción de los que siguen adentro. Y es lo que está pasando en este momento. Se están censurando los medios de comunicación. Están censurando a la gente, a que no hable, a que no se exprese, a que no celebre."Entonces, que eso tiene que quedar claro. Nuestro miedo no es por una invasión. La gente no puede tergiversar lo que nosotros sentimos", expresa.Memoria corta: los venezolanos ante la reconstrucciónPese a que la venezolana dice que hay rencor por la situación vivida, también resalta un rasgo cultural del pueblo para salir adelante y sobreponerse. En lo que Aura Vera llama "memoria corta", declara que el resentimiento puede olvidarse, adaptándose a nuevas circunstancias."Hemos pasado por tantas cosas que, mira, lo que queremos es que se termine lo que empezó, empezar de cero, y cuando el país otra vez se restablezca, cuando tengamos mejores condiciones, créeme que nosotros vamos a recibir a todas las personas, a toda Latinoamérica que nos apoyó, que nos apoya, las vamos a recibir en Venezuela."Eso va a pasar y a nosotros se nos va a olvidar, digamos, el rencor o lo que pasó, a eso le vamos a dar vuelta, eso va a suceder", asegura.ksh

La sesión extraordinaria del Parlamento hondureño que aprobó el recuento general se realizó con la ausencia de más de 70 diputados de la oposición, lo que generó cuestionamientos sobre el cumplimiento de las normas parlamentarias.






