Advirtió que Estados Unidos perseguirá y eliminará "sin piedad" a cualquiera que ataque a sus ciudadanos.

El ataque que motivó la represalia ocurrió el 13 de diciembre cerca de Palmira, donde un solo tirador, presuntamente vinculado al EI, emboscó a las tropas estadounidenses. Las víctimas fueron identificadas como los sargentos Edgar Brian Torres Tovar y William Nathaniel Howard, de la Guardia Nacional de Iowa.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos reportó que los bombardeos estadounidenses dejaron al menos cinco miembros del EI muertos. El nuevo gobierno sirio, por su parte, respaldó la operación, reiterando su compromiso de combatir al EI y asegurando que no tendrá refugios seguros en su territorio, lo que marca un cambio significativo en la cooperación bilateral.