"Ninguna bomba hace lo que esta sustancia hace", declaró el mandatario, comparando el fentanilo con un arma química.

La orden ejecutiva instruye al Departamento de Justicia a buscar cargos penales agravados en casos de tráfico y faculta a los Departamentos de Guerra y de Justicia a determinar si se deben proporcionar recursos militares para apoyar los esfuerzos de aplicación de la ley. Además, el texto de la orden señala que la producción y venta de fentanilo por parte de "organizaciones terroristas extranjeras y cárteles" financia actividades que socavan la seguridad nacional.

Esta nueva clasificación ha sido interpretada por analistas como una posible justificación legal para futuras acciones militares, particularmente en América Latina.

Medios como Político han señalado que la medida podría otorgar a Estados Unidos una justificación adicional para usar la fuerza militar contra Venezuela, en el marco de su campaña de presión contra el gobierno de Nicolás Maduro.