La gestión se realiza a través de la aplicación oficial CBP Home. La secretaria del DHS, Kristi Noem, advirtió que quienes no acepten la oferta y sean interceptados posteriormente “nunca tendrán la oportunidad de regresar”. La justificación presupuestal es clara: el DHS estima que el costo promedio de una deportación forzada es de 17,000 dólares, considerablemente mayor al incentivo ofrecido. La campaña ha sido objeto de controversia por su estrategia de comunicación, que utiliza imágenes y música de clásicos navideños como “El Grinch” en videos de redadas del ICE, junto a mensajes como “aborden el Expreso de Deportación”. Activistas, líderes religiosos y organizaciones civiles acusan al gobierno de instrumentalizar símbolos de acogida y unidad familiar para generar miedo e incertidumbre en las comunidades migrantes, trivializando una política de expulsión masiva.