Durante un acto en la Casa Blanca, Trump describió el fentanilo como “más cercano a un arma química que a un narcótico”, destacando que una dosis de apenas dos miligramos puede ser letal.

El presidente afirmó que las muertes por sobredosis son mucho mayores a las cifras oficiales, estimando entre 200,000 y 300,000 fallecimientos anuales en los últimos años.

La orden ejecutiva instruye al Departamento de Justicia a iniciar investigaciones y procesos judiciales contra el tráfico de esta sustancia y faculta a los Departamentos de Defensa y Justicia para evaluar el uso de recursos militares en apoyo a las fuerzas del orden. Esta medida se enmarca en una amplia campaña antidrogas de la administración, que ya incluye la designación de cárteles mexicanos como organizaciones terroristas y ataques militares contra presuntas “narcolanchas” en el Caribe. Algunos analistas sugieren que esta clasificación podría proporcionar una justificación legal adicional para futuras acciones militares, posiblemente en países como Venezuela, en el contexto de la campaña de presión contra el gobierno de Nicolás Maduro.