El plan iniciará con dos unidades, una de las cuales será el USS Defiant.
El presidente afirmó que estos serían “los más grandes que hayamos construido jamás” y “100% más poderosos que cualquier acorazado jamás construido”.
La construcción de los dos primeros navíos tomaría aproximadamente dos años y medio.
Trump detalló que estos buques estarán equipados con la más alta tecnología militar, incluyendo “cohetes del más alto nivel”, sistemas hipersónicos, láseres y capacidad para portar armas nucleares.
El mandatario expresó su interés personal en el diseño de las naves, describiéndose como una persona “muy orientada a la estética”. Este anuncio se enmarca en un contexto de endurecimiento del discurso de la Casa Blanca en materia de seguridad y política exterior, coincidiendo con el despliegue naval en el Caribe para presionar a Venezuela. El objetivo, según Trump, es “ayudar a mantener la supremacía militar estadounidense e inspirar miedo en los enemigos de nuestro país en todo el mundo”.













