El secretario de Estado, Marco Rubio, ha declarado que, para poner a “Estados Unidos primero”, se debe empezar “por tu propio hemisferio”. En este marco, se han intensificado las críticas a gobiernos de izquierda, como el del presidente colombiano Gustavo Petro, a quien Trump calificó de “alborotador” y advirtió que “más le vale andarse con cuidado”. Analistas consideran que esta política recuerda a la del “Gran Garrote”, utilizando herramientas jurídicas, políticas y económicas para socavar la soberanía de las naciones latinoamericanas y asegurar la alineación con los intereses de Washington. La estrategia busca posicionar a Estados Unidos como el “socio de primera elección” para la región, promoviendo el “nearshoring” y reforzando las cadenas de suministro regionales como contrapeso a la creciente inversión china.