La ofensiva fue presentada como una represalia directa por un ataque ocurrido la semana pasada que causó la muerte de dos soldados y un intérprete estadounidenses. La operación, denominada “Hawkeye Strike” (Ataque Ojo de Halcón), fue confirmada por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) y el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Según las autoridades, fuerzas estadounidenses y jordanas atacaron más de 70 objetivos del EI en el centro y norte de Siria, utilizando más de 100 municiones de precisión. En la ofensiva participaron aviones de combate F-15, helicópteros de ataque Apache y sistemas de artillería de cohetes HIMARS.

El presidente Donald Trump describió la acción como una “represalia muy seria”.

Por su parte, Hegseth fue contundente en sus redes sociales: “Esto no es el comienzo de una guerra, es una declaración de venganza”.

Advirtió que Estados Unidos perseguirá y eliminará “sin piedad” a quienes ataquen a sus ciudadanos.

El ataque que motivó la represalia ocurrió el 13 de diciembre cerca de la ciudad de Palmira, donde un solo tirador mató a los tres estadounidenses. El gobierno sirio ha expresado su compromiso de combatir al EI y ha invitado a la coalición internacional a apoyar sus esfuerzos, marcando una colaboración significativa con la administración Trump.