El presidente afirmó que el bloqueo busca recuperar activos que, según él, fueron “robados” a empresas estadounidenses.
“Recuerden que nos quitaron todos nuestros derechos energéticos. Nos quitaron todo nuestro petróleo no hace tanto.
Lo queremos de vuelta”, declaró Trump.
Esta campaña ha tenido consecuencias letales: desde septiembre, las fuerzas de EE.
UU. han ejecutado más de 25 ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, resultando en la muerte de más de 100 personas, a quienes Washington califica de “narcoterroristas” sin ofrecer pruebas públicas. La medida más drástica fue la orden de un “bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela”, que ha llevado a la incautación de al menos dos buques. Trump también designó al gobierno de Maduro como una “organización terrorista extranjera” y no ha descartado una guerra.
“Si quiere jugar rudo, será la última vez que pueda jugar rudo”, advirtió.
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación; Rusia y China han criticado la “conducta de cowboy” de EE.
UU. y han ofrecido su respaldo a Caracas, mientras que México y Brasil han propuesto mediar para evitar un conflicto armado.













