Esta medida es parte de una reestructuración más amplia para alinear la representación diplomática del país con la agenda “Estados Unidos Primero”.
Según funcionarios del Departamento de Estado, los jefes de misión en al menos 29 países fueron notificados de que sus mandatos concluirían en enero. Aunque todos habían asumido sus cargos durante la administración de Joe Biden, habían sobrevivido a una purga inicial de nombramientos políticos al comienzo del segundo mandato de Trump. Los embajadores sirven a discreción del presidente, pero normalmente permanecen en sus puestos de tres a cuatro años.
Los diplomáticos afectados no perderán sus empleos en el servicio exterior, sino que regresarán a Washington para nuevas asignaciones. El Departamento de Estado defendió los cambios como un “proceso estándar”, afirmando que el presidente tiene el derecho de asegurarse de que sus representantes promuevan su agenda. El continente más afectado por las remociones fue África, con 13 embajadores retirados, seguido de Asia con ocho.
También hubo cambios en Europa, Medio Oriente y el hemisferio occidental, incluyendo Guatemala y Surinam.
La medida ha generado preocupación entre algunos legisladores y el sindicato que representa a los diplomáticos estadounidenses.













