La publicación de miles de documentos desclasificados sobre el caso del delincuente sexual Jeffrey Epstein ha reavivado la controversia en torno a Donald Trump, revelando nuevos detalles sobre su relación con el financiero y generando acusaciones de falta de transparencia por parte del Departamento de Justicia (DOJ). Los archivos, publicados en cumplimiento de una ley del Congreso, contienen información que vincula a Trump con Epstein de manera más estrecha de lo conocido públicamente. Un correo electrónico de un fiscal de Nueva York, fechado en 2020, indica que los registros de vuelo mostraban que Trump viajó en el jet privado de Epstein “al menos ocho veces” entre 1993 y 1996. En al menos cuatro de esos vuelos también viajaba Ghislaine Maxwell, cómplice de Epstein. Uno de los vuelos tenía como únicos pasajeros a Epstein, Trump y una mujer de 20 años. Además, los documentos incluyen un testimonio recogido por el FBI de una persona que alegó que una mujer le confesó haber sido víctima de una agresión sexual por parte de Trump y Epstein. Ante estas revelaciones, el propio DOJ emitió un comunicado advirtiendo que algunos documentos contienen “afirmaciones falsas, infundadas y sensacionalistas contra el presidente Donald Trump” presentadas justo antes de las elecciones de 2020.
La gestión de la publicación también ha sido objeto de críticas.
Al menos 16 archivos, incluida una fotografía donde aparecía Trump con Epstein, Melania Trump y Maxwell, fueron eliminados temporalmente del sitio web del DOJ, lo que desató acusaciones de encubrimiento. El fiscal general adjunto, Todd Blanche, negó que Trump tuviera algo que ver con la eliminación, atribuyéndola a peticiones de organizaciones de víctimas para proteger identidades, y aseguró que la idea de que se retiró por la presencia del presidente es “absurda”.
En resumenLa desclasificación de los archivos del caso Epstein ha intensificado el escrutinio sobre la relación pasada de Donald Trump con el financiero, con detalles sobre múltiples vuelos en su avión privado. La controversia se ve amplificada por la gestión de la publicación por parte del Departamento de Justicia, que ha incluido advertencias sobre la veracidad de algunas acusaciones y la eliminación temporal de documentos, alimentando el debate sobre la transparencia del proceso.