El programa, anunciado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), está dirigido a personas indocumentadas que no han sido detenidas y a aquellas bajo custodia migratoria sin cargos penales.

La secretaria del DHS, Kristi Noem, fue clara al presentar la disyuntiva: “Si desean regresar voluntariamente a su país de origen y se encuentran ilegalmente en los EU, les daremos tres mil dólares durante las fiestas para que puedan regresar a casa”. Advirtió que la alternativa para quienes no acepten la oferta es ser “detenidos, expulsados y no podrán volver nunca más a Estados Unidos”.

Este plan de “autodeportación” se gestiona a través de la aplicación oficial CBP Home, y la oferta incluye el pago de los vuelos de regreso. La campaña ha sido promovida con mensajes que aluden a la temporada navideña, como la promesa de que “lleguen a casa a tiempo para Navidad” o videos de agentes de ICE vestidos de Santa Claus. Esta estrategia forma parte de la promesa de Trump de llevar a cabo la mayor campaña de deportaciones en la historia del país, buscando acelerar las salidas voluntarias antes de una ofensiva de deportaciones masivas prevista para 2026. Críticos y organizaciones de derechos humanos han calificado la iniciativa como una “medida de coerción disfrazada de ayuda”, argumentando que se aprovecha del miedo generado por las redadas.