El presidente afirmó que estos buques serán “los más grandes y más atractivos del mundo” y “cien veces más poderosos que cualquier buque de guerra jamás construido”.
El plan a largo plazo contempla la fabricación de entre 20 y 25 de estas naves, que pesarán entre 30,000 y 40,000 toneladas cada una.
Según el mandatario, estarán equipados con tecnología de punta, incluyendo “armas láser, las más modernas del mundo”, así como capacidad para portar armas hipersónicas y nucleares.
Trump, describiéndose como una persona “muy orientada a la estética”, aseguró que se implicará personalmente en el diseño de los nuevos barcos. El anuncio busca revitalizar la industria naval estadounidense y expandir la capacidad de construcción de buques militares, en un contexto de preocupación por la competencia con China. El secretario de la Marina, John Phelan, respaldó la iniciativa, afirmando que la “Flota Dorada” generará empleos y que los nuevos acorazados “inspirarán temor en los enemigos de Estados Unidos en todo el mundo”.













