Sin embargo, los puntos más conflictivos siguen sin resolverse.

El destino del territorio en Donetsk es “el punto más complejo”; Zelenski ha propuesto una zona desmilitarizada que incluiría tanto áreas controladas por Ucrania como por Rusia, supervisada por fuerzas internacionales. Otro punto de fricción es la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por Rusia.

Estados Unidos propuso un control compartido entre Washington, Kiev y Moscú, pero Zelenski lo rechazó, sugiriendo una empresa conjunta entre Ucrania y EE.

UU. donde Washington podría decidir cómo distribuir sus ganancias, abriendo la puerta a un acuerdo separado con Rusia.

El Kremlin ha reaccionado con escepticismo, calificando las conversaciones de “poco constructivas” y reiterando su objetivo de tomar militarmente todo Donetsk.