El plan inicial contempla la construcción de dos navíos, siendo el primero el USS Defiant, con una meta a largo plazo de fabricar entre 20 y 25 unidades. Estos barcos, que pesarían entre 30,000 y 40,000 toneladas, estarían equipados con armamento de última generación, incluyendo “armas láser, las más modernas del mundo”, y tendrían la capacidad de portar armas hipersónicas y nucleares.

Trump, describiéndose como una persona “muy orientada a la estética”, afirmó que se implicará personalmente en el diseño. La orden presidencial busca revitalizar la industria naval estadounidense y expandir la capacidad de construcción de buques militares, en un contexto de preocupación por la competencia con China. El presidente criticó la lentitud de los contratistas actuales y anunció que se reunirá con ellos para acelerar la producción. El plan, con una inversión de 26,000 millones de dólares, también incluye la construcción de tres nuevos portaaviones y otros navíos.