El fallo evidenció una división entre los jueces conservadores, ya que Samuel Alito, Clarence Thomas y Neil Gorsuch se posicionaron en contra del bloqueo.

La Casa Blanca reaccionó afirmando que la decisión no menoscaba el objetivo central de proteger al personal y la propiedad federal. Analistas señalan que el fallo refuerza los límites constitucionales al uso de fuerzas militares en tareas de seguridad interna sin el consentimiento estatal, un punto clave en el debate sobre el alcance de las facultades presidenciales.