Este anuncio, calificado como extremadamente inusual para un mandatario en ejercicio, se realizó en su residencia de Mar-a-Lago, Florida.

Trump detalló que el plan inicial contempla la construcción inmediata de dos grandes “acorazados” de la “Clase Trump”, con el USS Defiant como el primero de ellos. Afirmó que estos buques serán “los más grandes y de lejos cien veces más poderosos que cualquier buque de guerra jamás construido”. El proyecto a largo plazo prevé la fabricación de entre 20 y 25 de estas naves, que pesarán entre 30,000 y 40,000 toneladas cada una.

Según el presidente, estarán equipados con tecnología de punta, incluyendo “armas láser, las más modernas del mundo”, así como capacidades hipersónicas y nucleares.

En un comentario personal, Trump mencionó que se implicará en el diseño de los buques, describiéndose como una persona “muy orientada a la estética”. El objetivo, según el mandatario, es “mantener la supremacía militar estadounidense” e “inspirar miedo en los enemigos de Estados Unidos”. El anuncio se produce en un contexto de crecientes tensiones con Venezuela, aunque Trump aclaró que el mensaje es “para todo el mundo, no es para China”.