La decisión fue dividida entre los jueces conservadores: tres votaron en contra del despliegue (Samuel Alito, Clarence Thomas y Neil Gorsuch), uniéndose a los tres liberales. Aunque la Casa Blanca afirmó que la decisión no menoscaba el objetivo de proteger la propiedad federal, el fallo refuerza los límites a la autoridad presidencial para usar el ejército en tareas de orden público sin el consentimiento de las autoridades estatales. Este es un punto especialmente sensible en un año marcado por tensiones políticas y protestas relacionadas con la política migratoria de Trump, quien ya ha enviado tropas a ciudades como Los Ángeles, Washington y Memphis.