La semana pasada, los jefes de misión en al menos 29 países fueron notificados de que sus mandatos terminarían en enero. Estos diplomáticos, designados durante la administración de Joe Biden, habían sobrevivido a una purga inicial de nombramientos políticos al comienzo del segundo mandato de Trump. La mayoría de las remociones se concentraron en África, donde fueron retirados embajadores de 13 países, incluyendo Nigeria, Senegal y Ruanda. También hubo cambios significativos en Asia, con la salida de embajadores en ocho naciones como Filipinas y Vietnam, así como en Europa, Medio Oriente y el hemisferio occidental.
Aunque los embajadores sirven a discreción del presidente, esta medida ha generado preocupación entre legisladores y el sindicato que representa a los diplomáticos. El Departamento de Estado defendió la acción como un “proceso estándar”, afirmando que es derecho del presidente “asegurarse de que tiene individuos en estos países que promuevan la agenda de Estados Unidos primero”.
Los diplomáticos afectados no serán despedidos del servicio exterior, pero deberán regresar a Washington para recibir nuevas asignaciones.













