Trump ha defendido estas medidas argumentando que generan “una gran riqueza” y fortalecen la seguridad nacional.
Sin embargo, las consecuencias han sido complejas y, en algunos casos, contraproducentes.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, vinculó los aranceles con la persistencia de la inflación, señalando que esto afecta el poder adquisitivo de los estadounidenses. La escalada con China vio aranceles de hasta el 145% por parte de EE.UU. y del 125% por parte de Pekín, antes de que una tregua los estabilizara en niveles más bajos pero aún elevados. Un efecto inesperado de esta política ha sido el fortalecimiento de la posición comercial de México.
Con los productos chinos encarecidos, México se convirtió en una alternativa atractiva para la manufactura debido a su proximidad geográfica, bajos costos y la vigencia del T-MEC.
A pesar de los aranceles impuestos a productos mexicanos como el acero, el aluminio y los automóviles, las exportaciones de México a Estados Unidos aumentaron, y en 2023 superó a China como el principal proveedor de bienes extranjeros a EE.UU. El Representante Comercial de EE.UU. reconoció que México absorbió el 25% de la reducción del déficit comercial estadounidense con China, destacando su papel clave en la resiliencia de la cadena de suministro norteamericana.













