Inicialmente, Trump calificó el proceso judicial contra Bolsonaro como una “cacería de brujas” y una “vergüenza internacional”. En una medida de presión, la administración estadounidense aumentó los aranceles sobre las importaciones brasileñas y aplicó sanciones financieras contra Alexandre de Moraes, el juez principal del caso. Sin embargo, tras la condena de Bolsonaro, la postura de Washington parece haberse moderado. En noviembre, Trump firmó una orden ejecutiva para reducir los aranceles sobre productos clave de Brasil, como la carne de res y el café. Posteriormente, el Tesoro de EE.UU. levantó las sanciones contra el juez De Moraes, mientras ambos países continúan en negociaciones comerciales. Los artículos también detallan la situación personal de Bolsonaro, quien fue hospitalizado recientemente para someterse a una cirugía de doble hernia y tratar un hipo persistente mientras cumple su condena. A pesar de su encarcelamiento, Bolsonaro sigue siendo una figura política activa, llegando a designar a su hijo, Flávio Bolsonaro, como candidato presidencial para las elecciones de 2026 a través de una carta manuscrita desde el hospital.