La administración Trump no solo está mediando en el conflicto entre Israel y Hamas, sino que también ha presentado una visión radical y controvertida para el futuro de la Franja de Gaza. El presidente ha propuesto que Estados Unidos “se haga cargo” del territorio para transformarlo en una “Riviera” de desarrollo inmobiliario de lujo, un plan que implicaría la reubicación de su población palestina. Trump ha descrito Gaza como un “gran sitio inmobiliario” y ha manifestado que “es un gran error permitir que la gente, los palestinos o la gente que vive en Gaza, regrese una vez más”.
Su plan, detallado en un documento de 38 páginas titulado “GREAT Trust”, contempla una inversión de hasta 100 mil millones de dólares para reconstruir el enclave, pero bajo una nueva gobernanza liderada por Estados Unidos y otros países. La propuesta sugiere reubicar a los 1.8 millones de palestinos en “varios dominios” que serían construidos en “otros países de interés con corazones humanitarios”.
Esta idea ha sido duramente criticada y calificada como un plan de “limpieza étnica” por funcionarios de Jordania y Egipto, así como por el senador estadounidense Chris Van Hollen. Mientras tanto, Trump se prepara para reunirse con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para avanzar en la segunda fase de un acuerdo de paz, que incluye la retirada israelí de Gaza y la formación de un gobierno tecnocrático.
Sin embargo, los informes indican una creciente frustración en Washington, ya que Netanyahu estaría tomando “medidas que socavan el frágil alto el fuego”.
En resumenLa política de Trump para Gaza combina la mediación de un alto el fuego con un controvertido plan de reconstrucción que implica el desplazamiento de la población palestina. Esta visión, que busca transformar Gaza en un enclave inmobiliario bajo control estadounidense, ha sido condenada como una propuesta de 'limpieza étnica' y complica aún más las ya frágiles negociaciones de paz en la región.