El presidente Donald Trump ha asumido un rol protagónico en la mediación de un acuerdo de paz para la guerra en Ucrania, culminando en una cumbre de alto nivel con el presidente Volodímir Zelenski. La reunión, celebrada el 28 de diciembre en la residencia de Trump en Mar-a-Lago, Florida, se centró en una propuesta de 20 puntos elaborada por Washington y Kiev, que según Zelenski, estaba “acordada en un 90%”. Este esfuerzo diplomático incluyó intensas comunicaciones previas, como una llamada telefónica de Trump con el presidente ruso Vladímir Putin, en la que el mandatario estadounidense insistió en que Putin se tomaba la paz “muy en serio”. A pesar del optimismo general, con Trump declarando que estaban “más cerca que nunca” de un acuerdo, persisten puntos de fricción significativos.
El principal obstáculo es la cuestión territorial, específicamente el futuro de la región del Donbás.
El plan contempla congelar los combates en las líneas de frente actuales y establecer una zona desmilitarizada, una concesión que Zelenski estaría dispuesto a someter a referéndum.
A cambio, Estados Unidos ha ofrecido a Ucrania “fuertes” garantías de seguridad a 15 años, similares a las de la OTAN, aunque Zelenski solicitó un plazo más largo. La propuesta también incluye un paquete de ayuda de 800 mil millones de dólares para la reconstrucción de Ucrania. La comunidad internacional, especialmente los líderes europeos, sigue el proceso con cautela, temiendo una decisión que pueda envalentonar a Rusia, que ha exigido concesiones territoriales y la retirada de tropas ucranianas como condición para la paz.
En resumenEl presidente Trump lidera una intensa negociación para finalizar la guerra en Ucrania, logrando avances significativos en un plan de paz de 20 puntos con Zelenski. Sin embargo, el acuerdo final depende de resolver complejas cuestiones territoriales con Rusia y de obtener el respaldo de los aliados europeos.