Todos los campamentos quedaron diezmados”.
La operación, que incluyó el lanzamiento de misiles Tomahawk desde un buque de la Armada estadounidense en el Golfo de Guinea, se llevó a cabo a petición y en coordinación con el gobierno de Nigeria. El Ministerio de Asuntos Exteriores nigeriano confirmó que proporcionó información de inteligencia y que la operación fue conjunta, aunque aclaró que su objetivo eran “terroristas” y “no tiene nada que ver con una religión en particular”. El secretario de Defensa de EE.
UU., Pete Hegseth, agradeció la cooperación nigeriana y advirtió que “habrá más” acciones si continúan los ataques. La decisión de Trump se produce tras semanas de advertencias en las que calificó la violencia contra los cristianos en Nigeria como una “amenaza existencial” y un “genocidio”, aunque analistas y el propio gobierno nigeriano señalan que la violencia en la región es compleja y afecta tanto a musulmanes como a cristianos.













