Según el DHS, esta tecnología busca fortalecer la seguridad nacional al detectar documentos falsos, prevenir el fraude de identidad e identificar a personas que exceden su estancia autorizada o tienen antecedentes delictivos. Las autoridades aseguran que la información será utilizada exclusivamente para fines migratorios y de seguridad, y que los datos se almacenarán hasta por 75 años. La medida ha sido criticada por activistas de derechos civiles, quienes expresan preocupación por la privacidad y el manejo de datos sensibles.