El presidente afirmó que estos buques ayudarán a “mantener la supremacía militar estadounidense” e “inspirarán miedo en los enemigos”. Trump, describiéndose a sí mismo como una persona “muy orientada a la estética”, declaró que se implicará personalmente en el diseño de los nuevos navíos, que estarán equipados con tecnología de punta como cañones, armas láser, y capacidad para portar armamento hipersónico y nuclear. El anuncio fue realizado junto a altos funcionarios de su gabinete de seguridad y busca, según el mandatario, revitalizar la industria de construcción naval estadounidense, criticando la lentitud de los contratistas actuales. Este proyecto naval se enmarca en una política de demostración de fuerza militar, coincidiendo con el aumento de la presión sobre Venezuela.