Tras una reunión con Zelenski en su residencia de Mar-a-Lago, Trump se mostró optimista, afirmando que un acuerdo de paz está “más cerca que nunca”, aunque reconoció que persisten desacuerdos clave. El proceso de negociación se ha visto enturbiado por una grave acusación de Moscú, que denunció un ataque ucraniano con 91 drones contra una residencia de Putin, algo que Kiev ha calificado como una “mentira”. Trump se declaró “muy enfadado” por el presunto ataque, que le fue comunicado por el propio Putin, y advirtió que “no es el momento adecuado para hacer nada de eso”. Como consecuencia, el Kremlin anunció que “revisará” su postura negociadora.

En medio de estas tensiones, Washington ha ofrecido a Ucrania “sólidas” garantías de seguridad por un periodo de 15 años, prorrogables. Zelenski confirmó la oferta, pero declaró haber solicitado a Trump un compromiso a más largo plazo, de “30, 40 ó 50 años”, argumentando que la guerra con Rusia es un conflicto prolongado. El plan de paz de 20 puntos, elaborado entre Estados Unidos y Ucrania, estaría acordado en un 90%, pero las cuestiones territoriales, especialmente sobre el Donbás, y el futuro de la central nuclear de Zaporiyia siguen sin resolverse.

Trump ha admitido que estos son “asuntos muy espinosos”, pero confía en que se puedan solucionar, mientras el Kremlin insiste en que Kiev debe tomar una “decisión valiente” y retirar sus tropas del Donbás.