La Corte Suprema de Estados Unidos ha frenado temporalmente los planes del presidente Donald Trump de desplegar tropas de la Guardia Nacional en el área de Chicago como parte de su ofensiva contra la inmigración. La decisión representa un revés para la administración, que ha utilizado el despliegue de fuerzas federales en ciudades gobernadas por demócratas como una herramienta para imponer su agenda de seguridad. El gobierno de Trump argumentó que el despliegue era necesario para “combatir el crimen y proteger a los agentes de inmigración y sus instalaciones” ante la supuesta “amenaza constante de la violencia de los manifestantes”. Sin embargo, las autoridades de Illinois y Chicago, ambas demócratas, se opusieron firmemente, acusando al presidente de tener un motivo oculto para castigar a sus oponentes políticos.
La Corte Suprema, en una decisión inusual, rechazó un recurso de urgencia del gobierno para permitir el despliegue mientras el caso legal continúa en tribunales inferiores. La opinión no firmada del tribunal señaló que, en esta etapa preliminar, el gobierno no había logrado justificar la autoridad para que los militares ejecutaran leyes en Illinois.
La decisión dividió a los jueces conservadores, con tres de ellos (Samuel Alito, Clarence Thomas y Neil Gorsuch) manifestando su desacuerdo con el bloqueo.
Aunque la medida solo afecta a Chicago, podría sentar un precedente para otros casos en los que Trump ha intentado desplegar tropas federales sin el consentimiento de las autoridades locales.
En resumenEl fallo de la Corte Suprema representa un límite a la autoridad del presidente Trump para utilizar la Guardia Nacional en tareas de seguridad interna en contra de la voluntad de los gobiernos estatales y locales. La decisión subraya la tensión constitucional entre el poder federal y la autonomía de los estados, especialmente en el contexto de las polarizadas políticas migratorias y de seguridad de la administración.