Trump describió al líder israelí como “un primer ministro al más alto nivel en tiempos de guerra”, llegando a afirmar que sin él, Israel “tal vez ya no existiría”. En un gesto recíproco y sin precedentes, Netanyahu anunció que planea otorgar a Trump el “Premio Israel”, el galardón más prestigioso del país, que “en casi 80 años nunca se había otorgado a un no israelí”.
Más allá de los cumplidos, la exigencia del desarme es el punto central para avanzar a la segunda fase del plan de paz, que contempla el establecimiento de una fuerza internacional de estabilización y la retirada de las fuerzas israelíes. Sin embargo, Hamás ha rechazado públicamente la idea de renunciar a sus armas. La cumbre también abordó la situación en Cisjordania y las tensiones con Irán, a quien Trump advirtió sobre una posible “erradicación” de cualquier intento de reacumular armamento. En un giro controvertido, Trump afirmó que el presidente israelí, Isaac Herzog, le había dicho que un indulto para Netanyahu, quien enfrenta un juicio por corrupción, “estaba en curso”, una declaración que la oficina de Herzog cuestionó rápidamente.













