Esta medida se aplica a todos los no ciudadanos, incluyendo turistas, trabajadores temporales y hasta residentes permanentes legales.

Según las autoridades, el objetivo es mejorar la seguridad nacional, detectar el uso de documentos fraudulentos, identificar a quienes exceden la duración de su visa y a personas con antecedentes criminales. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) asegura que las fotografías de ciudadanos estadounidenses que participen voluntariamente se eliminan en 12 horas, pero las de los extranjeros pueden conservarse hasta por 75 años. La medida ha sido criticada por activistas de derechos civiles, quienes expresan su preocupación por la privacidad, el manejo de los datos y el potencial de errores que podrían afectar a los viajeros.