El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que los sancionados, a quienes describió como “activistas radicales”, lideraron “esfuerzos organizados para coaccionar a las plataformas estadounidenses a castigar los puntos de vista estadounidenses que ellos rechazan”. La acción se enmarca en una nueva política de visas que restringe la entrada a extranjeros considerados responsables de la censura de discursos protegidos en Estados Unidos. La medida apunta directamente a los impulsores de la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE, una legislación que impone reglas estrictas a las plataformas para combatir contenidos ilegales como el discurso de odio. El Departamento de Estado describió a Breton como “la mente maestra” detrás de esta ley.
La respuesta europea ha sido unánime.
El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró que “las normas que rigen el espacio digital de la Unión Europea no se van a determinar fuera de Europa”. La Comisión Europea condenó la decisión y advirtió que podría responder “rápida y decididamente”. Por su parte, Thierry Breton calificó la medida como un retorno a la “caza de brujas de McCarthy” y recordó que la DSA fue aprobada democráticamente por los 27 estados miembros.













