Aunque el mandatario no especificó qué agencia llevó a cabo la operación, múltiples reportes de medios como The New York Times y CNN, citando fuentes oficiales, atribuyeron el ataque a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) mediante el uso de un dron MQ-9 Reaper. El objetivo habría sido una instalación portuaria presuntamente utilizada por el grupo criminal Tren de Aragua.

Esta operación marca una escalada significativa, pasando de acciones en aguas internacionales a un ataque directo dentro del territorio venezolano. La ofensiva se enmarca en una amplia campaña de “máxima presión” que Washington ha desplegado desde mediados de año, la cual incluye un robusto despliegue aeronaval en el Caribe, un bloqueo a todos los buques petroleros sancionados que operan desde y hacia Venezuela, y una serie de ataques contra supuestas “narcolanchas” en el Caribe y el Pacífico oriental que, según cifras oficiales, han dejado más de un centenar de muertos desde septiembre. El gobierno de Trump acusa a Maduro de liderar el Cártel de los Soles y de utilizar el narcotráfico para financiar actividades ilícitas, mientras que Caracas ha calificado las acciones estadounidenses como actos de “piratería” y una amenaza a su soberanía.