Tras la reunión, Trump se mostró optimista, afirmando que un acuerdo está “más cerca que nunca”, aunque reconoció que persisten “uno o dos asuntos muy espinososos”, principalmente la cuestión territorial del Donbás. Como parte de la propuesta, Zelenski reveló que Estados Unidos ofreció garantías de seguridad “sólidas” por 15 años, prorrogables, aunque él solicitó un plazo mayor de hasta 50 años.

Estas garantías, que requerirían aprobación del Congreso, son una condición indispensable para que Ucrania levante la ley marcial.

La diplomacia se ha desarrollado en un contexto de alta tensión; previo a la reunión, Trump sostuvo una llamada “positiva” y “muy productiva” con Putin. Sin embargo, el Kremlin posteriormente acusó a Kiev de un ataque con drones a una residencia presidencial rusa, lo que llevó a Putin a advertir a Trump que Moscú “revisaría” su posición sobre acuerdos previos. Pese a esto, Trump ha insistido en que cree que Putin es “muy serio” sobre su deseo de paz. El plan de paz contempla la congelación del frente en las líneas actuales y la posible creación de zonas desmilitarizadas, pero las exigencias de Moscú sobre la retirada de tropas ucranianas y el estatus de los territorios ocupados siguen siendo un obstáculo.