“Previamente les advertí a estos terroristas que si no detenían la masacre de cristianos, se desataría un infierno, y esta noche lo hubo”, escribió el mandatario.
Calificó a los objetivos como “escoria terrorista” y aseguró que el Departamento de Guerra ejecutó “numerosos ataques perfectos”. El propio Trump reveló que la operación estaba planeada para el día anterior, pero ordenó retrasarla para que fuera “un regalo de Navidad”. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, respaldó la acción, informando que se lanzaron misiles Tomahawk desde un buque de la Armada estadounidense en el Golfo de Guinea, causando “múltiples” víctimas en el estado de Sokoto. El gobierno de Nigeria confirmó su cooperación con Washington, declarando que la operación fue conjunta y se basó en inteligencia proporcionada por las autoridades nigerianas para debilitar la capacidad operativa de los terroristas. La acción militar se produce después de que Trump denunciara en noviembre una supuesta “masacre” y “genocidio” de cristianos en Nigeria, amenazando con una intervención. Aunque el gobierno nigeriano ha rechazado esta caracterización, señalando que la violencia afecta tanto a musulmanes como a cristianos, aceptó la colaboración militar estadounidense.













